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Diferencias entre PNB y PER: qué título náutico te conviene

Quien quiere empezar a navegar en España se encuentra con dos siglas que parecen iguales y no lo son: PNB y PER. Las dos permiten llevar una embarcación de recreo, las dos exigen un examen teórico y unas prácticas, y las dos se obtienen en unas semanas. Pero las diferencias PNB y PER en cuanto a eslora, distancia de la costa y tipo de navegación son grandes, y elegir mal supone o bien pagar un curso más largo de lo que se necesitaba, o bien quedarse corto y tener que volver a examinarse al cabo de un año. Esta guía repasa qué permite cada título, qué pide cada examen y en qué casos conviene uno u otro.

Qué permite hacer cada título y hasta dónde llega

El Patrón de Navegación Básica es el título de entrada para quien quiere gobernar una embarcación propia o alquilada en salidas cerca de la costa. Permite llevar embarcaciones a motor de hasta 8 metros de eslora y navegar a un máximo de 5 millas de un puerto o lugar de abrigo, tanto de día como de noche. Incluye también el gobierno de motos de agua. Es suficiente para la mayoría de salidas de un día: pescar, fondear en una cala, hacer un paseo con la familia por delante de la playa.

qué título náutico necesito

El Patrón de Embarcaciones de Recreo amplía mucho el margen. Permite gobernar embarcaciones de hasta 15 metros de eslora y alejarse hasta 12 millas de la costa, lo que en la práctica abre la navegación entre islas de un mismo archipiélago, como Mallorca y Menorca o entre las Canarias. Con las prácticas complementarias de ampliación, las atribuciones del PER llegan a los 24 metros de eslora y permiten la navegación entre la península y las Baleares, algo que cambia por completo el tipo de viajes posibles.

En ambos casos, para gobernar un velero hace falta la habilitación a vela, que se obtiene con unas prácticas específicas y se añade al título. Y ambos títulos dan acceso a las prácticas de radio y a la navegación nocturna, de modo que la diferencia no está en el tipo de salida, sino en el tamaño del barco y en cuánto te puedes alejar de la costa.

Para resolver la pregunta de qué título náutico necesito, la clave está en imaginar la navegación que de verdad se va a hacer en los próximos dos o tres años, no la que suena mejor. Si es una lancha de 6 metros para ir a la cala del lado, el PNB sobra. Si hay planes de alquilar un velero de 12 metros en Ibiza o de cruzar a Menorca, el PNB se queda corto desde el primer día.

Lo que cambia en el examen, las prácticas y el esfuerzo

La segunda gran diferencia está en lo que hay que estudiar. El PNB tiene un temario corto, centrado en seguridad, nomenclatura, balizamiento, reglamento para prevenir abordajes y nociones básicas de navegación. El examen consta de unas 27 preguntas tipo test en 45 minutos, y la mayoría de personas lo preparan en pocas semanas. La parte práctica son 8 horas de seguridad y navegación a bordo más las prácticas de radio.

El PER incluye todo eso y añade los temas que hacen falta para alejarse de la costa: carta náutica, con cálculos de rumbo, deriva y situación; meteorología; teoría del buque y legislación. El examen sube a 45 preguntas en 90 minutos, con un bloque de navegación sobre carta que es el que más respeto impone, aunque con práctica se vuelve mecánico. Las prácticas son 16 horas de navegación, el doble que en el PNB, además de las de radio.

El esfuerzo no es el doble, pero sí claramente mayor. Quien dispone de poco tiempo o quiere navegar cuanto antes puede optar por empezar con el PNB y subir después. Quien ya sabe que quiere el PER, en cambio, se ahorra un examen y unas prácticas haciéndolo directamente. Para la mayoría de alumnos sin experiencia, el curso de Patrón de Navegación Básica es la manera más rápida de salir a navegar con título propio y comprobar sobre el agua si lo que de verdad apetece es quedarse cerca o ir más lejos.

Un dato que conviene tener en cuenta es que el PNB no caduca ni limita el acceso al PER. Al contrario: quien ya tiene el PNB puede presentarse a un examen complementario que solo cubre los temas que el PNB no incluía, y las 8 horas de prácticas del PNB se convalidan para el PER. Es decir, el camino PNB y luego PER cuesta algo más en tiempo total, pero no se pierde nada de lo que se hizo primero.

Cómo decidir según tu situación

Ante la duda de PNB o PER cuál elegir, hay tres perfiles que se repiten en cualquier escuela náutica, y cada uno tiene una respuesta bastante clara.

El primero es quien tiene o va a comprar una embarcación pequeña, de menos de 8 metros, y navega siempre desde el mismo puerto. Salidas de día, pesca, alguna noche de verano fondeado. Para este perfil el PNB es la elección natural: se obtiene rápido, el temario es asequible y las atribuciones cubren de sobra lo que va a hacer. Si en el futuro cambia de barco o de planes, el salto al PER está a un examen complementario de distancia.

El segundo es quien quiere alquilar. Las empresas de chárter ofrecen sobre todo esloras entre 10 y 15 metros, tanto a motor como a vela, y muchas de las rutas atractivas en Baleares o Canarias implican pasar de una isla a otra. Este perfil necesita el PER desde el principio; con el PNB solo podría alquilar las embarcaciones más pequeñas y no podría hacer la mayoría de travesías que le interesan. Hacer el PNB primero sería, en este caso, dar un rodeo.

El tercero es quien ya tiene el PNB y nota que se ha quedado corto. Es el caso más frecuente de lo que parece: se saca el título básico, se navega un verano y se descubre que la limitación de las 5 millas o de los 8 metros aparece antes de lo previsto. Para este alumno existe un curso específico para pasar del PNB al PER que se centra únicamente en los temas que faltan, carta náutica y meteorología principalmente, y en las horas de prácticas que quedan por completar. Es la forma más eficiente de ampliar atribuciones sin volver a estudiar lo que ya se aprobó.

Sea cual sea el punto de partida, lo que cuenta es que el título encaje con el barco y con las travesías que se van a hacer de verdad. Un PER que no se usa más que para ir a la cala del lado es una inversión innecesaria; un PNB que impide alquilar el velero del verano es un título que se queda a medias.

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