Saber hacer un nudo bien hecho, en el momento adecuado y sin dudar, es una de esas habilidades que distinguen a un patrón con soltura de alguien que todavía navega con nervios. No se trata de coleccionar nudos vistosos: se trata de dominar un puñado de nudos realmente útiles, que sirvan tanto para amarrar la embarcación como para resolver un imprevisto en plena maniobra. Además, los nudos marineros básicos forman parte del temario práctico que se trabaja durante las prácticas oficiales de los títulos de recreo, así que conocerlos bien no es solo cuestión de seguridad, también facilita el aprobado.
Por qué estos nudos y no otros
Existen cientos de nudos marineros, pero en la navegación de recreo la mayoría de situaciones se resuelven con muy pocos. La clave está en elegir nudos para navegar que cumplan tres condiciones: que sean rápidos de hacer, que aguanten tensión sin aflojarse solos y que puedan deshacerse con facilidad incluso después de haber estado sometidos a carga, algo fundamental cuando el cabo lleva horas soportando el peso o el tirón de la embarcación.
Este último punto es el que más diferencia a un buen nudo marinero de un nudo improvisado. Un nudo que se aprieta tanto que hay que cortarlo no sirve a bordo, igual que tampoco sirve uno que se afloja solo con el balanceo del barco. Por eso en la navegación se repiten siempre los mismos nombres: as de guía, vuelta de braza, ballestrinque, nudo llano y as de guía doble o por seno. Cada uno tiene una función muy concreta y, entre los cinco, cubren prácticamente cualquier situación que se pueda dar en un amarre, un remolque o una maniobra de emergencia.

Los nudos imprescindibles y cómo hacerlos
- As de guía: es, sin duda, el nudo más importante que debe conocer cualquier navegante, y también el más preguntado cuando alguien busca cómo hacer un as de guía. Forma una gaza fija que no se aprieta ni se afloja bajo tensión, y se usa para amarrar a un noray, para asegurar una persona con un cabo o para formar el ojal de una amarra. Se hace formando un pequeño bucle sobre el chicote, pasando el extremo del cabo por dentro del bucle desde abajo, rodeando el firme por detrás y volviendo a bajar por el mismo bucle por donde salió. Con práctica, se hace en pocos segundos y con una sola mano, algo muy valorado en situaciones de poca visibilidad o mala mar.
- Vuelta de braza (o vuelta de escota): se emplea para unir dos cabos de distinto grosor, algo habitual cuando hay que alargar una amarra con el cabo que se tenga a mano. Es rápido de hacer y, a diferencia de un nudo llano, no se desliza cuando los diámetros de los cabos son diferentes.
- Ballestrinque: el nudo de referencia para amarrar rápidamente a una defensa, a un noray o a cualquier objeto cilíndrico. Se hace con dos vueltas cruzadas alrededor del objeto y se ajusta con un simple tirón. Su punto débil es que puede aflojarse con tensiones irregulares, por lo que en amarres definitivos suele reforzarse con una vuelta adicional o combinarse con otro nudo.
- Nudo llano: el más sencillo de todos, útil para unir dos cabos del mismo grosor de forma temporal, por ejemplo al preparar defensas o al recoger cabo sobrante. No es apto para cargas elevadas, pero es rápido y fácil de identificar visualmente si está bien hecho o no.
- As de guía por seno: una variante del as de guía que se hace doblando el cabo por la mitad, muy práctica cuando hay que lanzar rápidamente una gaza a otra embarcación o a un punto de amarre sin tener acceso al chicote.
La forma más eficaz de interiorizarlos no es leerlos, sino repetirlos con las manos decenas de veces hasta que salgan sin pensar. Muchos patrones recomiendan practicar con un trozo de cabo en casa, viendo la televisión o durante desplazamientos, hasta que el gesto se vuelva automático. En el mar, con viento, movimiento y a veces poca luz, no hay tiempo para dudar sobre qué nudo usar ni cómo empezarlo.
Su importancia en el examen y en la navegación real
Le nudos náuticos PER no suelen aparecer como pregunta teórica aislada, pero sí forman parte de las prácticas obligatorias de navegación y seguridad, donde el instructor evalúa que el alumno resuelve con soltura las maniobras de amarre et le maniobras de atraque y desatraque que ya explicamos en detalle en el blog. Un patrón que domina estos nudos gana en seguridad, en rapidez y también en confianza frente al resto de la tripulación, algo que se nota especialmente durante las prácticas del PNB y del PAR, donde se trabajan situaciones reales de amarre y fondeo desde el primer día.
Más allá del examen, estos nudos son los que realmente se usan cada vez que se sale a navegar: al salir de puerto, al abarloarse a otra embarcación, al asegurar una defensa o al remolcar a otro barco en una emergencia. Por eso, en los cursos de bougie y en las prácticas de los títulos de recreo se insiste tanto en repetirlos hasta que se vuelvan un gesto automático, y no un ejercicio de examen que se olvida a los pocos meses. Si estás preparando tu título y quieres reforzar esta parte antes de las prácticas oficiales, en Anclademia te acompañamos paso a paso tanto en la teoría como en el manejo real a bordo.


