Los rumbos portantes son los de un largo y de popa. Lo más importante de estos rumbos es relativo a la seguridad. Por una ola, o por despiste del timonel, la mayor puede trasluchar sola y la botavara, en su brusco cambio de banda, puede golpear violentamente a la tripulación desprevenida. Durante la navegación en rumbos portantes, es de vital importancia que las tripulantes mantengan en todo momento las cabezas por debajo de la altura de la botavara y que el timonel no pierda en ningún momento la concentración para evitar “trasluchar sin querer”. Otros efectos de esta trasluchada inesperada pueden ser daños serios en el barco, una fuerte escorada repentina, etc.

Como medida adicional de seguridad, en popa redonda es buena idea sujetar con un cabo la botavara llevando un chicote a proa de modo que se no caiga.

Sobre la navegación en portantes vamos a ver varios temas, las distintas estrategia de bajar a sotavento, y los aparejos y velas que se pueden emplear (genaker y spinaker). Empezamos en este post con el Genaker.

El Genaker

 Aparejo

También llamada (spi) asimétrico. Por su tamaño y composición es como un spi (vela redonda y de gran superficie) pero el aparejo es más parecido al del génova. Consta de un puño de driza, de escota y de amura y también tiene una arista de la vela que es el grátil, etc.

Lo primero antes de izarlo, será preparar la maniobra. El aparejo se compone de la vela dentro de una bolsa, dos escotas, una driza en el palo mayor, el cabo de amura y por último las poleas por las que pasaremos los cabos.

Las escotas tendrán un grillete enganchado a uno de los chicotes. Se pondrá una escota en cada banda. El extremo del cabo que no tiene el grillete se queda en popa y pasa por una polea que estará fijada en algún punto del costado de popa. Desde la polea, el cabo ira a algún winch y se enrollará alrededor de éste[1]. No se deberá hacer nudos (ochos) de tope en las chicotes de las escotas en popa (cómo se hace con las del génova). De este modo, en caso de problemas con el genaker se podrán liberar las escotas del todo. El resto de la escota se lleva a proa, pasándola siempre por fuera de los candeleros y de los obenques. El grillete del cabo se engancha de momento en algún pasamanos en proa. Estos grilletes suelen tener una anilla o un cabito a modo de “disparador” que sirven para que éstos se abran de manera rápida y fácil.

En la proa, hay que fijar una polea y pasar por ella un cabo que se unirá al puño de amura de la vela. El chicote de este cabo en proa tendrá que tener también unido un grillete o una gaza. En lugar de la polea a proa, también es posible aprovechar la roldana libre del ancla para pasar el cabo del puño de amura. El extremo opuesto del cabo se puede fijar a alguna cornamusa en proa, pero otra opción, si el cabo es largo, es llevarlo a los winches de la bañera, permitiéndonos así regular la distancia entre el puño de amura y la proa una vez hayamos izado la vela.

Una vez decidido cual será el lado de sotavento, se engancha la bolsa con la vela en la amura de sotavento, en cualquier posición que esté más a proa que los obenques. Si la vela está bien recogida dentro de la bolsa, los tres puños de la vela han de estar a mano y casi fuera de la bolsa. Es necesario identificar cual de los puños es el de driza y cual el de amura y escota respectivamente.

Ya tenemos el aparejo listo y sólo resta enganchar los cabos de driza y de amura a los puños correspondientes. Las dos escotas se enganchan al puño de escota. Es muy importante que la driza, el cabo de amura y las escotas pasen por fuera del génova (más a sotavento), si no hacemos esto, se liarán los cabos cuando enrollemos éste último.

[1] Ojo aquí, que al estar el winch más a proa que la polea, éste es un caso atípico en el cual un cabo llega al winch de popa a proa, y es necesario entonces prestar atención de enrollarlo en el sentido correcto de las agujas del reloj. Generalmente el cabo llega desde proa y se sitúa por la derecha del winch pero en este caso el cabo tendrá que entrar por la izquierda del winch!!

Izado y trimado

El genaker se iza a sotavento del génova, lo que hace que la primera vela suba desventada. De otro modo la vela empezaría a portar demasiado viento haciendo mucho más difícil el izado. Para que la vela salga bien de la bolsa conviene que una persona se coloque junto a la bolsa y ayude a la vela a salir de ésta y sin líos, etc. Otra persona tirará muy rápido de la driza, siendo mejor hacerlo desde el palo. Enseguida habrá que cazar la escota de sotavento y por otro lado enrollar el génova.

Durante el tiempo que permanece izada la vela, es necesario que una persona esté constantemente trimando la vela con la ayuda de la escota. Para ello, ésta persona se tiene que ir con la escota a barlovento porque sólo desde ahí puede observar lo que hace el grátil del genaker. La idea es dejar la vela lo más abierta posible hasta que el grátil se empiece a caer hacia dentro (se dice que hace “oreja”). Se abre pues la escota lo más posible y cuando la vela hace “oreja”, se caza un poco. Como la vela hace mucha presión, es conveniente (o necesario) dar varias vueltas a la escota alrededor de uno o varios winches para poder cazarla.

Cuando vamos de través, el genaker irá en general más cazado. Si tomamos un rumbo de largo o popa la vela habrá de ir más abierta. (En este sentido es como un génova.). El genaker no es adecuado para ir de popa redonda y exige rumbos de largo. Si arribamos demasiado la vela pierde presión y entonces el patrón debe de orzar. Pero si lo que queremos es ganar sotavento, entonces el patrón debe de estar atento y aprovechar para arribar si la vela coge presión.

Una opción es navegar con las “orejas de burro”, que supone trasluchar la mayor pero no el genaker. El patrón ha de mantener un rumbo estable de modo que las velas aguanten en su lado. Si la mayor tiende a caerse hay que orzar pero si es el genaker el que se deshincha habrá que arribar un poco. Esto es lo mismo que decir, como “truco” de ayuda, que hay que llevar la caña hacia la vela que se cae (siempre y cuando estemos sentados a barlovento).

Por último, la trasluchada con el genaker implica cierto riesgo de que la vela se líe con el enrollador de génova y habrá que estar muy pendiente de que esto no pase. Es conveniente situar a un tripulante en proa que ayude a pasar los cabos y la vela durante la maniobra.

Recoger la vela

Se toma un rumbo en el que la vela vaya con la menor presión posible. En cuanto se suelta la driza, un tripulante, situado en la entrada de la cabina, va recogiendo escota y trapo, tirando todo el conjunto rápidamente dentro de la cabina. A la vez, otra persona va amollando gradualmente la driza, normalmente desde el palo. Conviene no soltar la driza de un golpe para evitar que la vela se caiga al agua. Una opción si no hace mucho viento, y no hay peligro de que la vela salga volando, es la de empezar la maniobra disparando el puño de amura (abrir el grillete en el extremo de la vela) y recoger rápido escota y vela.

Un paso final es guardar la vela dentro de la bolsa. Al no ser que la vela vuelva a ser requerida en otro bordo posterior, esta operación se puede postergar al final del día, pero es muy importante hacerlo correctamente en cualquier caso. Nos encontraremos la vela hecha un churro sobre el suelo de la cabina. Se debe almacenar el genaker dentro de la bolsa, de modo que la vela no esté revirada y tenga los tres puños visibles y casi fuera de ésta. Para ello, se toma primero en la mano el puño de driza y se recorre con la otra mano (o con ayuda de otra persona) un lado de la vela, plegándola, hasta llegar al otro puño. Se hace lo mismo con el otro lado de la vela y se pliegan los tres puños juntos. La panza que queda del genaker se va metiendo en el fondo de la bolsa hasta que el pliegue con los tres puños juntos estén en la parte de arriba.