2. Navegación de Ceñida

 

2.1. Trimado de la mayor

 

En este rumbo necesitamos llevar la vela mayor (así como el génova) cazada con la escota “a tope”.

El carro de escota se fija “casi” en el centro del barco, dando una ligera inclinación de la botavara hacia sotavento. La contra ha de ir un poco cazada tensando de esta manera la baluma y llevando la botavara un poco hacia abajo. También el pajarín ha de cazarse al máximo (tensión de pujámen) y por último el backstay, que inclina el palo mayor hacia atrás, ha de ir bien cazado. El hecho de cazar la contra y el backstay suponen desplazar el centro vélico del barco más a popa y esto permite que se pueda orzar más.

Dependiendo de la intensidad del viento y de las olas conviene ajustar la “bolsa” de la vela. Esto se hará mayoritariamente con el ajuste del pajarín. Con vientos más flojos o mucha ola conviene dar más bolsa a la vela, para dar más potencia al barco, luego habrá que llevar el pajarín más suelto. Por el contrario si sopla viento fuerte, llevaremos el pajarín más cazado, trimando de este modo la vela con menor bolsa (o más plana).

Durante la navegación, habrá que observar además la zona del grátil. Si se perciben ligeras arrugas a la altura de los raíles del palo, quiere decir que la vela no está suficientemente izada[1]. Tenemos varias opciones para izarla, bien manteniendo el rumbo de ceñida pero abriendo la escota para que la vela pierda presión mientras alguien caza la driza, o bien aprovechando una virada para cazar driza durante la maniobra. Esta última opción es más adecuada si estamos haciendo bordos de ceñida en una regata. Al contrario, si al observar la vela se aprecia que la mayor tiene una arruga que sale desde la botavara hacia arriba, quiere decir que va demasiado cazada y habrá que soltar un poco de driza. Hay que soltar muy poco de driza, sólamente liberar con cuidado el cabo de la mordaza del winch y dejar que deslice unos centímetros manteniendo siempre la tensión.

En algún barco puede existir un cabo delgado saliendo del extremo de la baluma, llamado balumero. Éste habrá de ir cazado también durante la navegación de ceñida.

 

2.2. Trimado del génova

 

En ceñida tiene que ir cazado al máximo, luego hay que tensar la escota hasta que prácticamente no se pueda más (con el winch). Al menos, el faldón de la vela (pujamen) ha de caer dentro de la línea del costado del barco, normalmente por dentro del pasamanos. Además, la vela estará a punto de tocar las crucetas, los obenques y stays laterales.

El carro de escota ha de ir más a popa que en otros rumbos. Para ajustarlo nos fijaremos en la apertura de la baluma y del pujamen. Si la baluma va muy abierta y la escota sale del puño casi paralela al pujamen quiere decir que el carro está demasiado retrasado, y al contrario si vemos la baluma cerrada y el pujamen más abierto habrá que mover el carro más hacia popa. Básicamente, cuando la vela se caza, la baluma y el pujamen han de “cerrar” a la vez. El ajuste fino del carro se hace mirando las tres filas de lanitas del génova. Si las lanas de la parte inferior de la vela van paralelas pero las de arriba flamean, entonces hay que adelantar el carro. El carro va fino cuando las tres filas de lanas hacen lo mismo, es decir, las tres paralelas, o las tres suben o bajan.

Al ajustar el carro, puede dar el caso de que la escota se vea obstruida por algún obenque o stay lateral y puede ser necesario o conveniente cambiar el puño de escota de manera que pase por detrás, por delante o por en medio de algunos obenques.

Durante la navegación, lo más frecuente es que queramos subir a barlovento orzando el máximo que nos permita el viento. Con las velas a tope, el timonel tiene que fijarse en las lanitas del génova. Si las lanitas de barlovento y sotavento van flácidas (caídas) quieren decir que se debe orzar más. Cuando las lanitas portan viento y van paralelas entonces estamos en la posición correcta. Inlcuso todavía podremos orzar un poquito más, hasta que las lanitas de barlovento empiecen a subir, siendo éste el límite de la ceñida. Las lanitas nos dicen que ya no se puede orzar más, pero tampoco se debe arribar.[2]

Por último, ya a niveles de trimado aún más finos, algunos génovas llevan una línea o marca horizontal a mitad de la vela, que ayuda a ver a que altura del trapo se forma la bolsa de viento. En ceñida a tope, la bolsa de la vela se curva más o menos al 50%. Para conseguir incrementar estabilidad y ganar en velocidad, puede interesar desplazar la vela, y por tanto su bolsa, más a proa. En esta situación el barco puede ceñir menos, pero puede ser rentable al ganar en velocidad y estabilidad. Se consigue desplazar el génova más a proa izándolo ligeramente. Esto se hará dando un par de vueltas a la driza con el winch hasta que la nueva curvatura este al 30%.

Siempre y cuando sigamos en rumbos de ceñida y hasta el través, las lanitas nos sirven como guía para saber si debemos orzar o arribar, o cazar o amollar velas según el rumbo que queremos fijar. Como acabamos de ver, si vamos a tope de ceñida, las velas permanecen cazadas a tope y sólo arribamos si la lanita de barlovento sube demasiado y orzamos si las lanitas de barlo y sota se caen. Contrariamente, si queremos ir a un rumbo determinado, dejaremos fija la caña (o el timón) y en su lugar trimaremos las velas para “satisfacer” a las lanitas. Si la lanita de barlovento se va hacia arriba o el grátil está a punto de flamear, hay que cazar más la vela y si las lanitas se caen debemos amollar velas. En general se debe navegar con las velas portando el máximo viento y a punto de flamear.

 

2.3. La virada

-Avisar a la tripu, preparar nueva escota (de barlo en ese momento)

– tomar una referencia a mas o menos 90 grados hacia donde se vira, para no perder la orientación.

– Orzar a tope. Sólo cuando el génova empieza a flamear liberar escota de sota y cazar la opuesta rapidamente.

 

[1] Se suele decir que la vela no está suficientemente relingada.

[2] No obstante, es posible que pueda interesar sacrificar un poco de ángulo respecto al viento a cambio de conseguir más velocidad, menos escora, y diversos factores que un patrón experto (yo no) puede decidir.